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Música del Blog

lunes, 21 de marzo de 2011

Rouge

Las puertas se abren con una breve melodía monótona que aquel día parecía volverse una cadena interminable. El viento vibra y se cuela dentro de la estación por el túnel, desde el cual aquel tren comenzaría un viaje que todos presuponemos con retorno en nuestro día a día. Incluso el viento se volatiza entre la incesante y repetitiva melodía que canta en la tranquilidad matutina.

Los pies de acero del gran gigante que se alza en las vías, serviciales y prestos, siente un leve cosquilleo cuando unos zapatitos de tacón rojos suben, gráciles y volátiles como una leve brisa
Una carpeta de color negro cae al suelo, golpeándolo con la fuerza de un bebé. De hecho la música sigue susurrando e incluso el viento se ha callado. Es un susurro con fuerza de grito ensordecedor, un susurro que se clava en la mente y gira, gira, como un tiovivo.

La pasajera de zapatitos de tacón está sola. Se le ha caído la carpeta y está sola con esa melodía que se antoja desesperante. Nadie está ahí.
Las puertas han sido las cortinas de una función donde sólo se podía ver una cosa; rojo.
Como si fuera un mal decorado que se trata de ocultar pueden verse las sillas, los reposabrazos y las puertas de metal del tren. Pero sólo puede verse una falsa moqueta roja, una falsa pintura roja en las paredes. Es como si una rosa hubiera estallado en mil y un pétalos. Rojos, terroríficamente rojos.

*Rouge...es lo único que se le viene a la cabeza a la pasajera de zapatitos de tacón. Lecciones olvidadas de Francés en un ya lejano instituto le traen como la luna hace con la marea una oleada de aquella palabra que le llenó la boca de un falso sabor metálico.
Rouuugeeee...Rougeeee...parece ulular la música como si una orquesta en sus pensamientos se tratase.Enredaderas de entrañas inmundas cuelgan como si fueran lianas de una extraña y horrenda selva de los reposabrazos y entre las hojas la miran unos ojos de lechuza abandonados en aquel siniestro rojo.

Música cada vez más y más insistente...
Rougeeeee
Más alta...
Rougeeeee
Ya no hay voz que grite ante aquella escena macabra sino música cada vez más y más alta que corre entre las vías persiguiendo a su presa...
Rougeeeee
El tren también está tarareándola...
Rougeeeee

Todo se inunda de aquel terrible hechizo. Todo se vuelve rouge. Lluvia de rubíes engarzados en el nunca jamás que las brujas negras prometen y bailando un furioso tango enfundados en un traje de color rojo.

Llueve sangre...
Y los taconcitos rouges también se ponen a bailar el extraño tango a la luz de la luz roja, bajo lluvia roja y con los ojos de lechuza clavados sobre la nuca.


...
El sonido del primer tren que llega se acerca más. El extrañado maquinista, toca la bocina, para evitar arrollar a esa chica que está sobre la vía, tumbada sin hacer nada. Todo es en vano. Cada hueso se oye quebrarse uno tras otro, e incluso el corazón se ha quedado aplastado.
Pero, cuando se baja del tren a comprobar el seguramente maltrecho cadáver no encuentra absolutamente nada. Ni rastro de sangre. El maquinista sabe que ha atropellado al alguien, está seguro de lo real que eran esos sonidos de un muñeco ser apalastado por un coloso. Pero no encuentra nada.

Excepto unos taconcitos rouges abandonados a su suerte, pero aún así, intactos. Sólo los taconcitos rouges...

*Aclaración; Rouge es rojo en Francés. Su plural es Rouges.
Pd: La imagen no es mía pero me viene genialísima para este relato ^^
Espero que les haya gustado. Si lo leen, comenten lo que no les guste, sin miedo, y den críticas constructivas que serán muy bien recibidas.